
Transformando el negocio
en un proyectoFebrero 2003, No. 14
Visualizar el negocio como un proyecto puede ayudar a generar una visión más amplia y objetiva del mismo, genera mayor motivación, productividad y por lo tanto, asegura en mayor medida su éxito.
Transformando el negocio en un proyecto….
Este enfoque se basa en la disciplina como base fundamental y se apoya en tres aspectos fundamentales:
Recursos (dinero, personas, equipo, etc.)
Estos tres aspectos conllevan a su vez a generar las siguientes actividades:
Relacionar nuestro negocio como un proyecto de vida propio puede beneficiarnos en varias formas:
Existen 5 etapas distintas dentro del crecimiento de un negocio las cuales nos ofrecen una mejor directriz para identificar el momento en el tiempo en el cual se encuentra nuestro proyecto:
La pregunta sería: ¿dónde nos encontramos?. Tan pronto nos movemos de una etapa a la siguiente, la importancia relativa de los aspectos a manejar cambian, es por lo que el plan de acción para nuestro negocio puede por lo tanto estructurase o dividirse en estas 5 etapas y el tiempo empleado en cada una estará determinado por la velocidad a la que uno desee crecer su negocio, considerando el entorno de cada industria en particular. No obstante lo anterior, si este crecimiento no es planeado y manejado con un cierto grado de certeza, se genera un crecimiento descontrolado e inapropiado el cual puede afectar severamente el desempeño de la propia empresa. Es muy importante considerar y calcular los aspectos más importantes asociados con el crecimiento de la empresa y hacer una planeación de éstos antes de comenzar, buscando antes que nada la minimización de los riesgos relacionados con dicho crecimiento.
El punto de partida en cada proyecto es la identificación y establecimiento de objetivos o metas; es muy importante brincarse las metas relacionadas con el negocio y comenzar por las metas personales, ya que éstas nos motivan en nuestra vida diaria y por lo tanto influirán en la dirección en la que queremos encaminar nuestro negocio. Ajustar las metas personales con las del negocio es muy importante para el éxito de cualquier empresa y más importante todavía, para poder sentirnos aún más parte de dicho éxito y disfrutarlo en mayor medida.
Para comenzar el proceso de planeación de nuestro proyecto de negocio es muy importante contar con una imagen o visión estratégica, clara y definida sobre el mismo. El Plan de Negocios toma tanto la visión como la estrategia y establece los parámetros para la operación del negocio, su desarrollo es esencial para dirigir, controlar y medir su desarrollo. Por lo tanto, el Plan de Negocios debe estar estructurado en un plan de implementación basado en el tiempo y diseñado para ajustarse a la medida de las oportunidades de las demandas encontradas en el mercado.
Una vez que la estrategia y el plan han sido conformados, es tiempo de establecer el Plan de Implementación u Operativo, el cual involucra la jerarquización de actividades y tareas basadas en su relación con el éxito buscado y los recursos disponibles, sin olvidar que en muchos casos el dinero no es el recurso más importante, ya que el conocimiento y el factor humano son de igual importancia. El Plan de Implementación tiene que estar diseñado en función a una agenda la cual identifique las actividades y el orden secuencial de las mismas, lo que ayudará a poder pronosticar las necesidades de presupuesto y otros recursos requeridos (es particularmente útil para administrar el flujo de caja). Normalmente esta agenda debe ser revisada y actualizada conforme el negocio vaya creciendo y desarrollándose, manejando cada actividad como subproyectos. Por ejemplo, si nos encontramos desarrollando un nuevo negocio, todo lo relacionado a alcanzar nuestra primera venta deberá convertirse en nuestro proyecto principal o en el caso de que un nuevo producto sea lanzado al mercado, se tienen que establecer sus propias actividades y escalas de tiempo.
Qué significado tiene lo anterior desde la perspectiva diaria en lo que refiere a administrar un negocio? Dentro del contexto de las distintas etapas de crecimiento de un negocio, tenemos que establecer objetivos semanales, mensuales y anuales. Debemos establecer un determinado tiempo a la semana de manera individual o con nuestro equipo, socio, etc. para atender aspectos relacionados a estrategias y planeación, asegurándonos de poder monitorear el progreso de las acciones diseñadas en tales reuniones, en el entendido de que toda nuestra planeación debe de tener un carácter flexible que nos permita adecuar dicha planeación a las situaciones cambiantes de nuestro entorno. Este tiempo dedicado a planear y establecer estrategias no tiene que consumir mucho tiempo, la base está en ser organizados y disciplinados.
El valor que genera la ayuda proveniente fuera de la propia empresa muchas veces está subestimada, a menudo los propietarios de un negocio, ya sea éste nuevo o en crecimiento, se encuentran inmersos bajo mucha presión para realizar todo y responder a todas las respuestas dentro de su propio negocio. La asesoría y capacitación de una empresa profesional proporciona un apoyo tal que asegura que se está tomando la apropiada cantidad de tiempo para trabajar en Estrategia y Desarrollo así como en las operaciones normales de la empresa
"Todo negocio puede ser visto como una inversión, cada inversión puede y debe ser manejada como un proyecto"

Sergio Viniegra Rocío (sviniegra@bvconsulting.com.mx) es Director General de la Firma de Consultoría B&V Consulting, especializada en el desarrollo de Planes de Negocio www.bvconsulting.com.mx